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Salud mental y control externo: quizás no es tan relevante cuánto gastamos, sino «cómo y en qué invertimos»

Estamos estos días ante un nuevo debate político ¿causado (o consecuencia)? de uno de los informes del Consello de Contas de Galicia: el «INFORME DE AUDITORÍA OPERATIVA DAS ACTUACIÓNS, PLANS, PROXECTOS E PROGRAMAS NO ÁMBITO DA SAÚDE MENTAL». Por supuesto, recomiendo su lectura (Acceder al informe), pero no será hoy mi objeto de análisis al menos directo «directo».

Sin embargo, más allá de la batalla política (en otros puntos siempre hay «acuerdo»), además de aprovechar como siempre para dar la enhorabuena a las personas que han realizado el informe, creo necesario proponer un caso práctico de las últimas 24 horas que viene a demostrar la procedencia de nuevos modelos de informe de los órganos de control.

En las últimas 24 horas se producen los siguientes hechos:

  • Sobre las 5 de la tarde se realiza un control (documental, de seguridad vial, disuasorio,…) por 9 agentes de la Policía Local en un vía con 2 «grilleras cruzadas» pero sin aparente tensión/expectativas
  • Simultáneamente, a menos de 500 metros, 5 personas en evidente estado de haber consumido drogas pasean por un barrio familiar hasta que uno de ellos, en peor estado, se separa del grupo y tras golpearse cae inconsciente. Parece no peligrar su vida. Las otras 4 personas desaparecen de la zona.
  • Algún vecino de la zona llama a emergencias y solicita una ambulancia que aparece a los 20 minutos, haciéndose cargo de lo que parece ser una posible sobredosis.
  • A la mañana siguiente, en los servicios de atención primaria de la zona, 2 personas con aparentes síntomas de adicción a drogas y con estado de ánimo evidentemente alterado, protestan y amenazan al personal auxiliar del centro médico para ser atendidos sin cita. Su objetivo, no confesado podría ser obtener algún tipo de opiáceo que exige receta (algo, que por la paciencia del personal, debe ser ya habitual)
  • Ese mediodía, en alguna casa se discute en torno a cómo debe gestionar la Administración y la sociedad los problemas de drogodependencia y adicciones, la salud mental, como si hubiésemos olvidado ya que en muchos casos son dos caras de las misma moneda.

Nacidos en los 70-80, muchas madres y padres de adolescentes en la actualidad no esperaban tratar los temas que a algunos sólo les tocaron de lejos, pero que a otros les aniquilaron a casi la mitad de su pandilla o de su generación. Como muestra, el documental que ilustra esta entrada y que está disponible en RTVE play (https://www.rtve.es/play/videos/documentos-tv/docu-tv-marea-blanca/899801/ ), y que debería aún hoy ser de obligado visionado y discusión en los institutos de toda España.

¿Quiénes son competentes? Esa pregunta que se emplea como escudo en las crisis, en las emergencias, y que sólo tiene una respuesta: Todas las Administraciones Públicas son competentes en la vida y bienestar de la sociedad. En mayor o menor medida, TODAS.

En el caso práctico planteado, la administración estatal que planifica los recursos policiales para el control de drogas sin ningún sentido, la gestión de turnos, salarios y procesos selectivos de renovación de plantillas sin ningún tipo de estrategia durante años, la ¿connivencia? con el negocio de la droga, del juego,…

La administración autonómica también, con el escaso control de la tributación y sanción del juego, con la gestión de la educación con recursos generales muy limitados, pero con recursos específicos inexistentes («o casi»), como los psicólog@s tanto fuera como dentro de los centros educativos y del propio sistema sanitario.

Contratamos seudoinstagramers a golpe de #FondosEuropeos pero sin mostrar al alumnado un pequeño «reality» de los problemas de la salud mental que llevan al consumo de drogas y/o viceversa. Ojo, mientras tanto, con los datos de consumo de ansiolíticos disparados en ese tramo de población. Ojo, mientras tanto con la violencia en los institutos, la depresión, el suicidio juvenil,… ¿tabús?

Pero también la administración local, que ha olvidado que los barrios que no son «centrito puro», son sólo el trampolín desde donde todos los problemas llegan a alcanzarles, a ellos, a todas las familias. Su competencia sobre la licencia y autorización de locales de ocio que abren y cierran conocidos delincuentes, las plantillas infradotadas pero en ocasiones con retribuciones extraordinarias por horas extra, las inversiones en ladrillo, baldosa, y más acera, pasarela va, humanización viene. ¿Y el gasto social?

¿Cuáles son las AAPP competentes en la Salud Mental, en control de adicciones? TODAS. Porque todas las competencias adecuadamente ejercidas y los recursos suficientes, garantizarán que el servicio médico atienda de forma especializada a los pacientes con adicciones, que la atención primaria no sea agredida o insultada, que las ambulancias (con más unidades) lleguen antes y con mejores condiciones para su personal, que las plantillas policiales sean suficientes y garanticen la seguridad ciudadana, que la juventud crezca segura pero también informada. Bien gestionado, hay dinero para todo.

¿Pero y las familias qué hacen? Las familias deben presionar para tener los mejores servicios posibles, deben informarse ampliamente (además de consumir RRSS y de polarizarse), deben participar activamente donde puedan (en las asociaciones de colegios e institutos, sobre todo) e incluso donde no les dejen. No hacerlo, nos convertirá en parte del problema, siempre. Todos vemos los partidos de alevines, pero nadie va a ver a los niños y niñas cadetes y juveniles. Todos sacamos fotos a los bebés, pero descuidamos el ánimo de nuestros adolescentes.

Por eso hay informes muy diferentes en los órganos de control (interno o externo). Aunque puedan no gustar a todos por igual. Algunos ponen sobre la «mesa de debate» lo que puede o debe estar. No sólo ofrecen datos de ejecución presupuestaria o estadísticos, que también son esenciales. Pero, ninguno, nunca, debe ser mera cosmética.

Deben hacerse esos informes. Y debemos estar lo mejor formados que podamos para asumirlos.

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