Gestión y control de subvenciones (V): El qué, el cuánto y el para quién en las subvenciones para luchar contra la COVID

La realidad más dura de los meses de marzo a junio (y de lo que casi seguro vendrá en unas semanas) ha sido constatar que nuestros poderes públicos se vieron superados por “el mercado globalizado” a la hora de proveer a la sociedad de los bienes imprescindibles para luchar contra la pandemia. A estás alturas ya podemos ¿suponer/concluir? que las mascarillas no fueron obligatorias en esas fechas porque no había capacidad para proveerlas más allá de hacerlo de forma insuficiente a servicios sociosanitarios. No hace falta una auditoría externa e independiente para constatar esas deficiencias.

Hemos aprendido una importante y dolorosa lección de esas limitaciones organizativas y de provisión en las que sólo la capacidad estratégica de las grandes empresas (por ejemplo Inditex) permitió adquirir productos sin ser ¿estafados? por intermediarios/as,: la capacidad productiva autónomica/estatal debe ser suficiente, no sólo para competir, sino para sobrevivir. La guerra de la deslocalización y la maximización del beneficio empresarial debe ser compatible con la autosuficiencia de bienes básicos (de bienes de “guerra/pandemia”, sí).

Esta crisis no es la de liquidez que estrujó a los mercados y nos dejó sin dinero para pagar. Esta crisis es sanitaria. Pasará (esperemos). Dejará mucho daño personal, pero también dejará empresas especializadas en esta crisis que dejarán de ser claves, que ahora a lo mejor serán re/activadas con dinero público, etc.

De ahí surgen las subvenciones (muy cuantiosas) con la finalidad clara de garantizar la estructura productiva que resista las necesidad de esta y otras crisis. De ahí surgen las peticiones de flexibilizar los procedimientos administrativos de concesión (y de contratación pública). También provoca esta crisis la petición de relajar el control previo (y posterior). Y esta última petición es la que debemos hacer compatible con el control suficiente para evitar expedientes fallidos, fraude, oportunistas de negocios de crisis, etc

Por eso, quizás sea recomendable analizar con cierta anticipación los datos en bruto de para qué, para quién y cuánto están financiando las AAPP 7 meses después de iniciarse la pandemia con la finalidad de establecer una estructura empresarial que permita asumir lo que dure la pandemia. Pretendo con estas notas a reflejar en datos un pequeño análisis en relación al anuncio de la Comunidad Autónoma de Galicia de otorgar subvenciones a 7 proyectos para Pymes que producen bienes a priori claves en la lucha contra la Covid. La noticia se encuentra en el siguiente enlace :

¿De dónde surgen estos proyectos? Son el resultado de las valoraciones realizadas a las propuestas presentadas despues de la convocatoria de “ideas” publicada el 23 de abril para inversiones para la fabricación de productos relacionados con el COVID-1 con la finalidad de que las empresas reorientasen su actividad y de la posterior convocatoria de ayudas, que fija ayudas de hasta 800.000 euros y hasta un 75% de intensidad:

Convocatoria de Propuestas (abril);

Convocatoria de Ayudas (mayo)

De inicio, quiero advertir que la información de estas notas no prejuzga obviamente la viabilidad de los distintos proyectos ni la legalidad de las actuaciones de la Administración, sino que considero recomendable tener siempre los mayores datos posibles sobre las decisiones de las AAPP

En primer lugar, es recomendable comparar los datos de importe de subvención con alguna de las líneas de proyectos de inversión de IGAPE:

El qué y el cuánto podemos compararlo en las anteriores resoluciones que son para proyectos a priori análogos, de no ser por el lógico impacto de la pandemia, que justificaría el incidir financieramente en proyectos de productos considerados básicos. También por ello debemos tener en cuenta, y más en la crisis actual, que estas empresas subvencionadas a priori no asumen con su propia financiación un “riesgo” de su inversión igual al de los demás proyectos que subvencionan las AAPP, debido a la demanda sostenida y creciente de dichos productos en los próximos meses.

Dicho lo anterior, estas notas incidirán en el “para quién”, con información adicional en el “para qué”. De forma breve se detallan a continuación algunos datos de las empresas destinatarias de las ayudas, si bien hemos de puntualizar en primer lugar que las empresas destinatarias de estas ayudas son Pymes dentro de los límites de personal, volumen de negocio y balance que se fijan actualmente. También debo concretar que toda la información de estas notas es pública, recogidas en webs especializadas o registros públicos, sin perjuicios de los posibles cambios de accionariado, etc, que dichas empresas hayan exprimentado recientemente y aún no hayan sido publicados.

1.- Merchant Union SL. Presenta un proyecto para la fabricación de “Revestimiento con acción desinfectante”. En la lucha contra la Covid, para centrar de qué estamos hablando la prensa ya se hacía eco en mayo de este año (enlace) de la adquisición por esta empresa de la patente americana del producto “Purifair” con la entrevista a su gerente.

Sólo necesitamos acudir a la web de la empresa y ver la finalidad y eficacia esperada para este producto. Pero debemos tener en cuenta que lo que se financia es un producto patentado y que según la empresa había negociado para su adquisición un año antes (escenario preCovid), y que quizás a priori tenga menos competencia para garantizar la viabilidad económica de su proyecto (más viable con una subvención de casi medio millón de euros).

2.- Vrio pack SL. Empresa especializada en la producción de bolsas de papel, recibe una subvención para la fabricación de mascarillas en la que de nuevo la prensa en el mes de mayo ya garantizaba una potente inversión con la importación desde China de dos “líneas de producción”.

Es evidente que en muchos de estos proyectos destinados a productos contra la pandemia es difícil seguir la línea del Tribunal de Cuentas Europeo que discute que se garantice la viabilidad de inversiones ya realizadas y viables sin la subvención pública. Más discutible es en este ámbito que se mantenga en algunos casos la condición de Pymes de empresas que por número de efectivos, su pertenencia a un grupo empresarial, volumen de ingresos y negocio en muchos casos no serían pequeñas ni casi medianas sino “talluditas”, y en otros casos reciben ayudas que en importe superan en varias veces su volumen de negocio anual como veremos más adelante. Y a veces lo que falta es la estructura necesario a priori para gestionar racionalmente dicho incremento de recursos.

3.- Ain active S.L. Esta pyme ha recibido para fabricar tejido (para mascarillas) una subvención de 800.000 euros. La máxima posible. Por ponerlo en su “justa medida” sus ingresos en 2018 fueron de 3,7 millones y su resultado después de impuestos de casi 700.000 euros. Tiene como socio único a una “sociedad de inversión/de tenencia de valores”.

Se trata de una empresa con trayectoria en proyectos de ingeniería y que participa con la constructora San José en los proyectos que la constructora desarrolla en America Latina. ¿Casi un millón de euros es mucho o poco? “Depende”. Habrá que conocer la inversión concreta que se proyecta pero por ese importe bien podría ser la inversión desde cero en la producción del material en las instalaciones que la empresa tiene como laboratorio hidráulico, o en otras. En ese caso puede que la inversión no sea suficiente.

4.- Gantex Estudio S.L. Con esta empresa entramos de lleno en el sector textil, lo cual para la fabricación de mascarillas podría parece un camino lógico. Esta empresa con sede en Lalín, es de reciente creación (2018). Podríamos pensar que guarda relación con la otrora pujante industria textil de Lalín y que ha sufrido en la última década una crisis de reconversión del sector que aún hoy está presente en toda Galicia. Eso parece, dado que la administradora y socia única era anteriormente “manager design” en la empresa familiar “Confecciones Guerral” que atravesó una situación concursal desde los años 2014 a 2018 y que en la actualidad se encuentra en liquidación y venta de sus bienes para abonar las deudas pendientes.

El proyecto financia la producción de mascarillas, con 160.000 euros, y al ser una empresa reciente no hay información disponible de su situación ni de las cuentas presentadas en sus dos primeros ejercicios, pero una búsqueda rápida de su domicilio social remite a la ubicación de una de las tiendas de la antigua empresa “Confecciones Guerral”.

5.- Eme Inversia 72 S.L. Esta empresa con sede en Palas de Rei (sin actualizar en algunas bases consultadas donde aún figura Melide) recibe 90.000 euros para fabricar “mamparas”. Es otro caso de empresa participada por otra empresa y perteneciente al grupo de empresas Jim Sports. Dentro del grupo, esta empresa que ahora diversifica negocio tenía como línea de actividad el “diseño, la serigrafía, la estampación y todo cuanto imagines en personalización de productos”.

En este supuesto, resulta además relevante que para 2020 ya ha recibido otra subvención al amparo de la línea IG-233 por un importe de 70.000 euros para la “fabricación de textil y distribución”. Seguro que por el objeto no son proyectos concurrentes, ni serán incompatibles los fondos que financian estas ayudas, pero es un extremo de obligada comprobación.

6.- Carpas Carboeira S.L. 170.000 euros son para un proyecto en Vilalba para la fabricación de mascarillas para una empresa, que por su nombre claramente verá modificado/reorientado su objeto social y línea de negocio.

Lo más peculiar de este beneficiario es sin duda el polo de inversiones que aglutina su domicilio social. Un rápido vistazo de los datos públicos nos devuelven otras dos empresas familiares en la sede:

  • Seoepis S.L., también de reciente creación y cuyo objeto social contempla la “fabricación, distribución de material médico, equipos de protección y desinfección”.
  • Carpers distilled Beverages S.L., empresa de dos años de existencia que comercializa una ginebra gallega que le ha dado un punto interesante a esta búsqueda.

7.- Tecdisma S.L. Para finalizar, también recibe financiación para fabricar mascarillas esta empresa del sector de equipamientos industriales con sede en Mos. Es una empresa de soluciones industriales que recibe 130.000 euros de subvención (un 75% del total). Esta empresa también comparte domicilio con una sociedad inversora creada hace un año.

En relación a este proyecto, ya la prensa en el mes de julio recogía la ayuda concedida (en ese momento como propuesta presentada), si bien por un importe de 100.000 euros para un proyecto de 160.000 euros, por lo que parece que la noticia actual vendría sólo a confirmar el importe definitivamente concedido

Gestión y control de subvenciones IV: “Las subvenciones de gastos de personal. Límite o como el gasto público es excesivo salvo que pague mi salario”

Los gastos de personal. Subvencionables o no. Es la primera pelea que cualquiera debe afrontar en la preparación de una orden de ayudas de las que empiezan su denominación como “gastos de funcionamiento de entidades”, “gastos ordinarios de actividad”, etc (o en su vertiente más peligrosa: “garantía de viabilidad de proyectos no ambiciosos”, “contribuciones de mantenimiento estructural de chiringuitos”,…).

Los he controlado ya como jefe de servicio recién aterrizado, como auditor de fondos europeos resabiado, como interventor malpensado, pero pocas veces como observador indiferente.

La primera experiencia fue controlando en “posterior” los gastos de funcionamiento de entidades sin ánimo de lucro y organizaciones sindicales y empresariales. Junto con la habitual masa de gastos de funcionamiento y realización de viajes reiterado, sobresalían nóminas muy elevadas, muy por encima de las que se atribuyen a los empleados públicos con cierto ánimo de recorte, pero también muy por encima de los atribuidos al gobierno (en mi caso al autonómico). Además, eran sorprendentemente crecientes a mediados de la década del 2000. Había para todo.

También, 5 años después, como auditor de los actuales FEIE, cuando la Comisión Europea decidió que no se financiaba más ladrillo (salvo trenes de alta velocidad y aeropuertos), los gastos de personal ocuparon, y ocupan actualmente, la mayor parte del hueco que dejo el ladrillo con las siguientes variantes:

  • subvenciones de costes de personal de cursos de formación (¡qué contar de este ámbito!)
  • subvenciones y ayudas de gastos de personal para el fomento de empresas, cooperativas,… (el Ave Fénix de la actividad de fomento que nacen y quiebran durante décadas sin consecuencias…)
  • subvenciones de I+D+I (+jetas) que financian proyectos de incalculable valor inicial pero muy discutible resultado final en muchos casos, pero que sobre todo financian nóminas en muchos de los expedientes tramitados.

Por eso, cuando los medios especializados (es decir, los medios “consolidados” y/o cualquier persona que decide constituirse en medio especializado con una cuenta en redes sociales) hablan del despilfarro de gasto público, de cuentas desequilibradas,… suelen obviar de forma interesada que sus salarios forman parte importante de la pólvora empleada (vía convenio/subvención que financia medios de prensa, actividades culturales de los medios de prensa, contratación de personal en los medios de prensa, formación especializada en los medios de prensa,…, o la recientemente bautizada como sectores estratégicos en los medios de comunicación, sanitarios, tecnológico,…).

Conviene por ello ver qué fundamento jurídico tiene la subvencionabilidad de los gastos de personal, los límites que en ocasiones se han aplicado y que obviamente no han funcionado, y las consecuencia de la financiación de “grifo abierto”.

1.- Gasto de personal ¿por qué y para qué?

El por qué nos lleva a discutir que en la universidad pública las partidas para gastos de personal son deficitarias, en el sector de I+D+I para hacer al país, comunidad autónoma, diputación,…, líder mundial, en los sindicatos y confederaciones de empresarios por el valor que aportan a la sociedad, en las entidades sin ánimo de lucro de asistencia social, pesca, etc, por liderar el proceso de transformación de la sociedad.

Pero las sueldos de 90.000 euros brutos al año o más, las retribuciones variables de empresas privadas (pero financiadas al 90%) de sectores “estratégicos” que pueden oscilar de 8.000 euros a 30.000 en función de pluses por objetivos, etc, tienen poca coherencia con el escenario de gasto público disparado que critican muchos.

Y la normativa ¿qué dice? Dice poco. Más allá de los avances de la Comisión Europea a la vista de los excesivos (generalizados) casos de fraude en cursos de formación, la Ley General de Subvenciones dedica alguna mención que podría ser reveladora pero casi toda la gestión y control de los gastos de personal se deja para las bases reguladoras, que suelen ser convenientemente genéricas o vagas en este punto.

Sin embargo, el artículo 31 sería suficiente para acotar la subvencionabilidad de los gastos de personal cuando señala que “En ningún caso el coste de adquisición de los gastos subvencionables podrá ser superior al valor de mercado”. Por eso la realidad de los gastos de personal se justificarán con nóminas y pago de los distintos conceptos retributivos fijados, pero el análisis del valor de mercado exige ir más allá en la verificación, comprobando que lo efectivamente cobrado no excede de lo que el mercado paga.

Por eso, el anterior artículo debe completarse con la normativa que ha desarrollado la ley, para incluir en las bases reguladoras los instrumentos y límites a la imputación de costes de personal que hace inútil el esfuerzo de la actividad de fomento pública cuando sólo lleva a incrementar nóminas de personal directivo. El Real decreto 887/2006, de 21 de julio, que desarrolla la Ley de subvenciones (y los análogos decretos de las Comunidades Autónomas) fija desde hace años ya en su artículo 69 la acreditación por módulos de los gastos subvencionables. Sin embargo en material de personal rara vez se habían empleado hasta el fraude en cursos de formación. Este sistema, que desarrolla el real decreto en los artículos 76 y siguientes, se ha configurado durante años como un mecanismo de simplificación de la gestión y justificación. Pero es también un potente mecanismo de control.

Sin embargo la justificación por módulos tiene un trabajo previo muy importante, y una necesaria actualización para no quedar sin valor o eficacia en poco tiempo. Y también deben prepararse bien para su posible empleo en el régimen de costes simplificados de FEIE, como saben todos aquellos que hayan gestionado las nuevas ayudas de la Comisión europea que exigen este sistema.

2.- Gastos de personal limitados o el fin a la barra libre (la Comisión Europea ata… lo que puede)

Y en Europa se asustaron. Después de años confiando en la buena voluntad de los distintos países, con las obras que no se terminaban, los proyectos generadores de ingresos que no generaban, las carreteras que no llegaban a ningún sitio,… lo apostaron todo al rojo, a la formación de la sociedad con financiación europea.

Pero se destaparon fraudes, y para el marco 2014-2020 se cerró el grifo para los gastos de personal salvo que se prepararse una sesuda estrategia de costes simplificados con múltiples guía y orientaciones como las directrices para el Fondo Social Europeo.

Se buscaba con ello la simplificación y mejora de resultados, pero como es habitual se han encontrado con una falta de formación y profesionalización de personal tanto de las Administraciones Públicas como de los posibles beneficiarios, por lo que se ha producido un cuello de botella en la gestión de los fondos europeos que a poco tiempo de finalizar el Marco actual, dejará problemas de cierre y justificación más que evidentes. Ya en su informe especial 22/2014 con ocasión del análisis de las ayudas del ámbito rural, el Tribunal de Cuentas Europeas manifestaba que muchos de los Estados miembros, ante la complejidad de los proyectos a subvencionar, indicaban que su personal los valoraba “de acuerdo con el sentido común”.

Como su análisis excede de estas breves notas, veremos sus resultados en unos meses, resultados agravados por los 3 meses de paralización parcial/total de la gestión de ayudas por la crisis de la COVID. Preocupante resultado.

3.- Y para finalizar, algo de Jurisprudencia que acota los gastos de personal y las obligaciones de justificación. El valor de mercado de las nóminas y el “yo merezco lo que me pagan”:

Y como siempre que la ley es corta, las bases confusas y la voluntad manifiestamente retorcida, los tribunales deciden lo que estiman en derecho (acertadamente o no).

Por ello, al margen de los sentencias de fraude que todo el mundo habrá leído en profundida antes de opinar en las redes, dejo a continuación algunas sentencias ligadas a esta materia de Tribunales Superiores de Justicia (y alguna del Tribunal Supremo) para que cada cual haga buen uso de ellas y aporte las que considere oportunas a mayores:

– TSJ Extremadura. Valor de mercado y subcontratación. La realidad de las actuaciones y no sólo su pago

– Sentencia del TS en casación. Empresas “pantalla” para la obtención de subvenciones por contratación de personal respecto de las que se carecería de la condición de beneficiario)

– TSJ Madrid límites gastos convenios colectivos aplicables

– TSJ La Rioja. Imputación de horas a las actividades subvencionadas y valor de mercado