Notas (X) sobre políticas públicas: “10 rinocerontes grises que debe asumir la función pública, pero no sólo ella”​

En primer lugar, creo que es recomendable cambiar el formato que uso habitualmente. Por ello trataré de ser más directo, partiendo del concepto de rinoceronte gris que explica su autora muy bien en el siguiente enlace como hecho previsible cuya solución no se asume (el día a día administrativo o el “siempre se ha hecho así” que todo el mundo conoce).

Por ello, aunque habrá cien yo propongo por lo menos 10 rinocerontes grises talluditos y bien criados ya:

1.- Reformular las OPE pendientes de convocar (incluso las ya convocadas, ¿Por qué no?)

Lo propuse inocentemente hace casi dos años en otras notas para la posible reorganización del personal con la finalidad de asumir la carga de trabajo de los servicios sociales en los ayuntamientos como medida imprescindible para asumir las competencias que tienen. Conviene decidir si es más necesario a partir de ahora las categorías de AP y C2 en la Administración Autonómica o estatal, o por el contrario debemos incrementar el personal de servicios generales (y sus distintas clasificaciones) en las áreas de servicios sociales/sanitarios: personal de ayuda en el hogar de ayuntamientos, personal celador, personal de limpieza en residencias de personas mayores, etc.

Por poner un ejemplo, el impacto de la crisis de la COVID, pero sobre todo del teletrabajo en la Oferta de empleo público gallega obligaría a replantearse si a corto plazo son necesarios los puestos y categorías convocados (en enlace como ejemplo la oferta para 2019). No hablo de un análisis presupuestario (que “tiene un análisis” también), sino las funciones que asume el personal que se ha convocado.

¿Es una decisión fácil? No, pero cambiar la normativa de función pública, el convenio colectivo de personal laboral, reorganizar personal en áreas que pierden volumen, etc, llevará más tiempo, del que no disponemos como Administración. Modificar ofertas o convocar otras plazas es posible, eficaz, y más rápido.

2.- La jornada laboral y el salario “habitual” de ciertos sectores

Trabajos de 8-10 horas (o más) por 900/1.000 euros netos. Ese ha sido el titular de prensa de las últimas semanas en una importante parte del sector de la Administración Pública que ha estado más expuesta al riesgo. Y las próximas semanas-meses no auguran la posibilidad de incrementos salariales muy notables. Por tanto, en determinados puestos habrá que actuar sobre la parte que sí es posible modificar. La jornada laboral de 8 horas en puestos intensivos en esfuerzo físico como el personal auxiliar de las residencias de personas mayores o residencias es necesariamente revisable. Incluso sin crisis sanitaria.

Debemos aprovechar el momento para plantear jornadas de 6 horas por el mismo salario que ya se cobra ahora (no hagamos “trampas”) en residencias y hospitales, al menos en determinados puestos. Mantendrá el empleo actual, pero además abrirá nuevas posibilidades de turnos/empleos. Dará también mayor calidad laboral, conciliación, etc. Porque seamos coherentes con el escenario actual, incluso sin el volumen de atención que ha exigido la COVID sólo alguien que no ha pasado por una residencia puede considerar que una persona trabajadora con 40-60 años puede asumir la carga de trabajo físico y emocional por más de 6 horas/día sin que su salud se resienta gravemente. Y si lo hace alguien menor de 40 años, destrozará su salud para cuando llegue a los 45.

3.- La jornada laboral y el teletrabajo

El teletrabajo ha llegado para quedarse. Pero no en la modalidad actual que tenemos en plena crisis. En esta crisis haces tu jornada, te llamas a las 18hs y contestas, te llega un mail a las 23hs y lo lees. Para el futuro de pasado mañana debe ser un teletrabajo eficiente, controlado y bien dirigido. Esto último condiciona también quién puede dirigir en las AAPP. Hay que decirlo y valorarlo ya.

Nadie negará hoy que obligar a residir a todo el personal en una ciudad es contraproducente en la gestión de pandemias. Las macrociudades son ¿imposibles? de gestionar sociosanitariamente con una calidad razonable. Los costes económicos se pueden asumir, pero las vidas no. Y obligar a todo el personal a viajar cuando puede hacer su trabajo correctamente desde casa es inaceptable en época de crisis sanitaria. Garantizando cierta presencialidad si resulta necesaria, por supuesto.

Es cierto que las empresas privadas del sector de atención sociosanitaria gestionan ¿mejor? y con mejores beneficios los grandes centros geográficamente concentrados, pero la rentabilidad ahora debe incluir el análisis de riesgos y pandemias (actuales y por venir). Centros punteros de investigación pueden reunirse en una ciudad de las TIC, pero si es de las TIC también podrá permitir el trabajo colaborativo a distancia salvo excepciones que no se nos escapan, ¿no?

 4.- Los edificios administrativos/hormigueros

En línea con lo anterior (teletrabajo, turnos alternos de presencialidad, etc), los edificios administrativos se nos van a quedar grandes, muy grandes. Como ejemplo, la Consejería de Hacienda en los últimos años ha iniciado una política de reforma de edificios que estaban infrautilizados para ahorrar en alquileres. Bien. Correcto.

Pero a partir de este momento la obras no iniciadas deberían exigir un análisis previo del impacto que el teletrabajo, la turnicidad, etc, van a tener a corto/medio plazo porque edificios con 5.000 empleados públicos simultáneamente en presencial son inviables o al menos no recomendables (¿puede una intervención entrar a valorar esta cuestión sin una modificación legislativa?).

5.- La compatibilidad y el personal pluriempleado

Siendo coherentes con los anteriores apartados y con la crisis de empleo que tenemos ya en muchos de nuestros hogares, ¿podemos seguir defendiendo la existencia de compatibilidad para varios empleos en las administraciones públicas? Evidentemente es necesario permitir/dar cobertura legal a situaciones de compatibilidad que garantizan la posibilidad de vivir dentro de un bienestar razonable.

Sin embargo, no podemos discutir que un paro lanzado al 20% conviva con empleados públicos que tienen dos empleos “compatibles” que les garantizan retribuciones netas anuales que exceden los 60.000 euros. El servicio público no puede permitirse que convivan tasas de paro por encima del 20% (ni del 5%), con personal que compatibiliza 2 o más puestos de trabajo en el sector público y privado (empresas consultoras, auditoras, despachos, creación artística profesional, spin off universitarias, etc). ¿Debería haber excepciones por “cargas” familiares, etc? Seguro, pero pocas y justificadas.

6.- La dirección Pública Profesional

Una administración permanece años sin evolucionar, pero nadie parece alterarse (por ejemplo, los hitos temporales que había que cumplir en la implantación de la Administración Electrónica). En cuanto se produce un cambio de Gobierno de igual o diferente o color, e incluso cuando sólo cambia la persona titular de la dirección general, hay nuevos proyectos buenos, pero también caen proyectos interesantes porque eran de “otros”. ¿Y la dirección pública profesional qué opina? Calla.

Autonomía. Independencia. Capacidad. La dirección pública profesional sin las anteriores características no existe. Y si no se garantiza, se pierde el impulso de la Administración. A punto de jubilarse, hablo bastante con compañeros y compañeras que aportan mucho aún. Pero sobre todo piden una cosa: debemos ser capaces de separar la decisión técnica de la dirección política. Y ésta última sólo puede conducir a la Administración hacia donde técnicamente esté motivado, y controlada dicha motivación.

7.- La formación, actualización, sexenios, etc. El perfil que viene del personal de las AAPP.

Algo ha fallado. Con estrépito. En el plano teórico la formación del personal de las administraciones ha estado financiada con millones de euros, y ha sido lleva a cabo por técnicos que han validado que se aprendía lo necesario. Esa formación que ha impartido la propia administración o sus contratas (incluidas las organizaciones sindicales o empresas con gran prestigio en formación que asumen parte de dicha formación), pero sin éxito.

A la hora de la verdad, hay personal en las AAPP que ha asistido a cursos de formación on line durante años, pero ha tardado ¿semanas? en adaptarse al teletrabajo, a la educación on line, etc. Y lo que es más grave, en muchos casos lo que más ha faltado es la iniciativa o voluntad para asumir los conocimientos necesarios para instalar un programa de acceso remoto. O para recibir los expedientes, o la parte que les corresponde tramitar, incluso a través del correo corporativo y trabajar en ellos para avanzar en la desescalada.

Y no olvidemos que por el camino se han pagado millones de euros en sexenios, complementos de conocimientos informáticos, promoción profesional por comisión o LD, justificando dicha promoción en la aptitud y conocimientos de las personas elegidas. Todo para ver cómo en 2 meses de crisis la aportación de algunas personas (incluso aquellas consideradas personal directivo) se ha limitado a uno o dos correos. La responsabilidad en una administración pública, el correcto desempeño, no sólo es firmar, y menos con bolígrafo.

Para finalizar, no sólo hay rinocerontes grises en la función pública. Hay otros interesantes pero relacionados con las administración que también podemos citar:

8.- El impacto sobre el escenario presupuestario (no sólo el gasto cambia la economía):

Como caerá alguna crítica u observación desde el punto de vista del equilibrio presupuestario, ya adelanto que en una economía como la española donde conviven durante décadas tasas de paro superiores al 10% y un PIB oculto de aproximadamente un 20% del total, la solución a esta y a muchas crisis pasará también por el “lado de los ingresos”. La contracción del gasto más allá de cálculos razonables, podría ser un parche con efectos sociales demoledores.

Es imprescindible que culturalmente (sí, culturalmente) asumamos un cambio que repercuta en nuestra economía de forma más importante que la interesante capacidad de recaudación de las administraciones tributarias. Se han perfeccionado sistemas, aplicaciones,… pero el ingreso sigue demasiado oculto, en una cantidad inaceptable.

Dos meses sin casi pagos en efectivo, sin posibilidad casi real de pagar al margen de los sistemas fácilmente controlables porque los billetes eran fuente de posible contagio, no es representativo de un mejor control. Igual que las estadísticas de menor actividad delictiva con un estado de alarma no son fruto (no sólo al menos) de la eficiencia policial. Es necesario aflorar la actividad no declarada cuando ya no haya pandemia ni estado de alarma, en mayor medida si pretendemos instaurar una renta mínima estatal o europea que asista a aquellas familias que no disponen efectivamente de ingresos.

9.- Las subvenciones para la internacionalización de productos o la inversión interna. El equilibrio es (im)posible.

Hemos dedicado los períodos de aparente bonanza, en línea con lo que los mercados demandaban, a competir para la posible internacionalización de nuestra economía. Hemos competido mejor o peor según los sectores, pero es cierto que hemos invertido en internacionalización quizás más que en reforzar/garantizar la producción interna.

Hemos puesto la capacidad de producir donde era más barata, y hemos esperado los dividendos para invertir más. Y el mercado se ha cerrado por la pandemia. Y nuestra capacidad de producción interior no era tan fuerte, ni suficiente.

Seguro que es un análisis simple. Pero será igual de simple la solución si nuestra actividad de fomento de ahora en adelante intenta subvencionar sólo lo que se produce dentro de nuestras fronteras. Somos Unión Europea para la bueno, y para lo más bueno. Habrá que poner en marcha de nuevo sectores estratégicos, pero no podemos subvencionar los productos que no lo necesitan o que compiten con mercados incipientes de países en vías de desarrollo (Unión Europea y su acción exterior, caladeros de pesca que sus países reclaman, todo lo que suponen las normas europeas)

10.- La vuelta al rural y las ciudades sostenibles sociosanitariamente.

Y por último, un concepto (sí, el concepto) y una intuición.

Una intuición en cuanto al desarrollo de los movimientos poblacionales de los próximos meses/años. ¿Y si la vuelta al rural que algunas personas pedían es más posible con el teletrabajo y los efectos psicológicos de la pandemia? Muchas personas (más de las que económicamente podrían) han dicho durante estas semanas “vuelvo al rural con casa y terreno”, ni una pandemia más en un piso, y otras frases parecidas.

Aplicado a Galicia, donde el 99% de las personas tenemos una villa, pueblo o aldea a las que volver, ¿cuál es el efecto que ha tenido sobre la expansión/contención de la pandemia la existencia de la tan temida dispersión poblacional? ¿Cómo de importante ha sido la existencia de hospitales de ámbito comarcal (en Verín que es mi villa) para la gestión adecuada de la pandemia? Será bueno tener datos cuánto antes, pero la sensación es que han tenido una importancia capital.

Sí, ya sabemos que menos contagio ahora supone una posible mayor vulnerabilidad más adelante. Y también debemos saber que el rural envejecido es como una residencia de personas mayores virtual, en la que un virus como el actual y que se extienda tendría efectos catastróficos. Pero la crisis sanitaria ha sido ahora y el tiempo que ganemos ahora para gestionar bien lo que venga es necesario. Y la existencia hospitales en el rural gallego se antoja muy relevante. No centros punteros, evidentemente. Pero sí suficientemente dotados.

Todo ello para alcanzar en el plazo más corto posible un concepto que se ha revelado más importante que cualquier otro en tiempos de crisis sanitaria: la población (ciudad, villa, pueblo, comarca,…) sostenible sociosanitariamente.

Aterrizando en la Administración Electrónica en 24 hs y sin (mal)gastar un euro: “Y sin embargo vuela”​

Hace un año, preparando los proyectos para la convocatoria de Gain (Agencia Gallega de Innovación) para emplead@s públicos innovadores, decidí que intentaría poner en valor los cambios en la Consejería de Hacienda de la Comunidad Autónoma de Galicia desde el punto de vista de la Intervención Delegada.

El trabajo resultó útil para valorar procedimientos e idear nuevas áreas de mejora y de posible simplificación de los procedimientos administrativos. Evidentemente no era merecedor de premio alguno desde el punto de vista de innovación tecnológica, pero nos permitió tomar perspectiva en la intervención delegada de los cambios que eran necesarios. Pero no sólo en esa unidad, muchas otras han asumido el cambio sin saber cómo de necesario sería ahora.

Entre otras cuestiones, el trabajo elaborado valoraba la oportunidad de poner en marcha una experiencia piloto de teletrabajo ligada a la modernización y digitalización de los trámites de la Consejería. Hace una año aún faltaban por digitalizarse los trámites de algunas áreas críticas de trabajo en la consejería (tesorería,…), pero desde el 1 de enero de 2020 ya sólo quedaron al margen algunos procedimiento que se han incorporado de golpe en 24 horas (no es la mejor opción, pero es la que hemos tenido).

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Lo que pretendía este trabajo era servir de “guía” hacia una posible informatización de los procedimientos sin necesidad de inversiones en nuevos aplicativos. Coste cero, o casi. Aprovechar lo ya existente, mejorarlo y poner en valor las ventajas que se conseguirían.

En particular suprimir el papel era y es aún, lo admito, una obsesión personal. Ya desde que hace 14 años entré en la Administración.

Evidentemente, esta posibilidad que hace 15 días se volvió obligación improrrogable, ha contado en los casi tres años que llevo en mi puesto de interventor delegado con apoyos fundamentales (y con falta de colaboración, bastantes barreras y obstáculos que no merece la pena señalar en estos tiempos).

En la parte positiva de la balanza ha habido personas que han colaborado durante años y más en los últimos meses para que esta situación se haya podido asumir técnicamente. Ha sido fundamental por una parte el personal del CIXTEC (centro informático adscrito a la Consejería de Hacienda), y en particular su director desde hace aproximadamente un año. Pero también el personal de la Dirección General de Función Pública, y en particular su personal de actualización de datos. Cada uno en su campo y por motivos diferentes pero relacionados. En una época en la que todo parece ser criticable en las administraciones públicas, más allá de la afinidad o no, de la discrepancia política o de cualquier tipo que se pueda tener, no debe existir problema en reconocer el mérito que para la modernización de los procedimientos han supuesto algunas personas.

La informatización de procedimientos ha permitido que a día de hoy no necesitemos ningún papel en todos nuestros procedimientos. Ha permitido que estemos trabajando de forma ordinaria dentro de esta extraordinaria situación. Por ello, debe constar que nada sería posible sin el personal de sistemas y soporte de CIXTEC, que además durante la crisis se han convertido en un pilar básico de ésta o de cualquier administración. La posibilidad actual de teletrabajo es consecuencia directa de todas las medidas adoptadas en los últimos tiempos, de su liderazgo en nuevos procesos, fundamentalmente durante el último año con la “virtualización de puestos de trabajo”.

Además la tramitación de expedientes de forma masiva en colaboración con la Dirección General de Función Pública (trienios y acceso a la carrera profesional de forma más clara últimamente) han permitido probar que el personal de cualquier unidad se puede formar en varias aplicaciones y en un entorno digitalizado siempre que se les traslade la información de forma accesible y progresiva para permitir su formación y adaptación. Y es responsabilidad de las personas que ocupan los puestos directivos asumir e impulsar esa transformación. Todos los días.

Por poner un ejemplo, el sistema de control y gestión de los expedientes de carrera profesional se montó en 3 semanas con 3 reuniones no muy largas con la colaboración de las unidades citadas:

  • La Dirección General de Función Pública integró la información del personal de las diferentes Consejerías y de la Consejería de Sanidad (procedente de los sistemas de información existentes). Un proceso en el que llevaba tiempo trabajando de forma efectiva
  • El CIXTEC creó los módulos de gestión y control de los partes/expedientes económicos de la carrera profesional en una aplicación xa existente
  • La intervención delegada de Hacienda colaboró con la definición del procedimiento de control de los expedientes y los “papeles de trabajo” que permiten acreditar el control realizado.
  • Todo lo anterior con el apoyo de uno de los servicios de la Consejería con competencia en materia de estadística para definir el alcance del muestreo a realizar

Y no somos personal especializado en el ámbito electrónico. Al menos no todas las personas. Simplemente hemos aprovechado las aplicaciones que contenían la información ya existente en papel y las hemos conectado de forma algo rudimentaria para que todas las personas con interés en trabajar pudiesen asumir su trabajo (a la espera de que se aprueben por quien corresponda mejores procedimientos que ya han sido definidos y probados). Y así, en estos momentos, todas esas personas pueden seguir desarrollo su trabajo al 100% desde casa con seguridad, porque todos sabemos un poco de todo para ayudarnos

Y así despertamos a la Administración electrónica y al teletrabajo hace 15 días. De la noche a la mañana las quimeras imposibles se convirtieron en necesidad imperiosa y aplicable al 100% de los procedimientos. Y sinceramente tengo que admitir que “hemos dejado de lado” a personas que no han sabido o no han querido aportar, y también a aquellas que se han puesto “de perfil”. Sin tener en cuenta su rango, jerarquía, ni experiencia previa, porque de todos los tipos de personas han venido algunos problemas. Si no hay voluntad en estas fechas, se carece de lo mínimo necesario.

Otro ejemplo es claro de cómo avanzamos ahora. El “dinamismo/urgencia” actual ha permitido informatizar los documentos contables en cuestión de horas y dar cobertura normativa a todo aquello que sea necesario. Y eso debe reconocerse a quienes lo están asumiendo (como ejemplo, que no será el último, la Resolución conjunta por la que se declaran actuaciones automatizadas publicada este viernes)

Para concluir, quiero matizar que estos procesos no han sido asumidos por subgrupos específicos, por personas especiales, ni por personal técnico especializado,… Han sido resultado del trabajo y aportación de todo el personal de estas unidades. Son personas, con sus familias en casa o no, con sus equipos informáticos domésticos o los que excepcionalmente ha sido necesario que aportase la Administración. Es el compromiso con el interés general como servidores públicos, porque somos conscientes de que a nosotros sólo nos piden encender un ordenador y trabajar, mientras estos días, cada día, hay un porcentaje de la ciudadanía que está poniendo en riesgo su vida para nuestra seguridad y bienestar.

De la necesidad, virtud. Y de las limitaciones y barreras el “sin embargo vuela”. Y así mientras haga falta. Sean días o semanas. Nos #quedamosencasa y trabajamos, porque nos pagan por ello. No son vacaciones.