“LLEGAN LAS REBAJAS al control de los fondos europeos: 5 niveles que desconocen los amigos de lo ajeno y un ejemplo práctico”

Superada la “no sorpresa” de las intenciones de los Gobiernos estatal y autonómico de relajar las medidas de control de los expedientes financiados con los nuevos fondos europeos Next Generation EU o cualquier fondo adicional que pueda ayudarnos a superar la crisis Covid, es bueno analizar los efectos prácticos que puede tener en realidad. Y va un análisis más largo de lo habitual.

En el marco teórico, sin estar publicado en el BOE ya existen reflexiones muy sesudas sobre lo que supone la limitación de controles de los fondos europeos y la historia de gestión (inadecuada gestión y/o corrupción) que en relación a estos fondos arrastra nuestro país. Como muestra, el reciente análisis de la Letrada mayor del Consello de Contas, Patricia Iglesias Rey, en el OBCP: http://www.obcp.es/opiniones/el-proyecto-del-real-decreto-ley-por-el-que-se-aprueban-medidas-urgentes-para-la

Desde el punto de vista práctico, quizá sea bueno analizar la situación actual del control de fondos europeos en Galicia, con los cambios más que relevantes que ha traído 2020 (y no es que yo participe en el control, aunque no negaré que es una “divertida coincidencia”). Será un explicación muy práctica con un ejemplo del control que vendrá para el año 2021 y siguientes.

El control de los fondos europeos, los que ya tenemos y los que vendrán, está articulado en al menos 5 NIVELES que conforman un entramado complejo y contundente al que le cuesta arrancan en cada Marco de Financiación Presupuestaria, pero que cuando arranca es un rodillo:

– Nivel 1: El propio órgano gestor de la financiación europea que resulta agraciado con los fondos de que se trate en su presupuesto. Deberá con los nuevos fondos, al igual que con el actual FEDER, FSE, etc, preparar las bases de la convocatoria, los indicadores, los anexos, a su personal, etc. Es la unidad encargada de solicitar todos los informes (intervención delegada o unidad de control financiero competente, asesoría, órganos de gestión y coordinación de fondos europeos, etc). Es en este punto donde el actual borrador de Real Decreto Ley pretende introducir una primera vez “la tijera” de la agilización y el combustible de la urgencia.

La finalidad de este nivel es que los expedientes financiados lleguen al BOE o Diario Oficial correspondiente lo mejor definidos posible. Pero además, estas unidades de gestión son las que controlan en un primer momento los requisitos de los posibles beneficiarios y la justificación presentada para el cobro de las ayudas. También en este punto el legislador introduce una segunda vez la tijera de la simplificación de requisitos de estar al corriente, de justificar documentalmente determinados gastos, etc.

Pero no deberíamos olvidar que en este nivel, el control de las intervenciones delegadas es en régimen de fiscalización limitada o de requisitos básicos, y Asesoría asesora, no repara con efectos suspensivos.

– Nivel 2: Sistema de Verificaciones/inspección.

Este nivel es el encargado de que toda la gestión administrativa desarrollada, junto con sus datos cargados en infinidad de bases muy mejorables, “llegue a Bruselas” para que se produzca el pago. Porque sí, queridos niños y niñas, salvo pagos adelantados que se pueden recibir, en su mayoría los fondos europeos no llegan cuando se pagan las subvenciones a las personas que las han pedido y justificado. La mayor parte de todos esos millones de euros se anticipan por la Hacienda Pública de que se trate (estatal o autonómica) vía endeudamiento (porque la recaudación da para lo que da en este país de trileros).

Y es en este nivel 2 donde se ha producido un importantísimo cambio en este 2020. Hasta este año, los controles de los fondos que se “declaraban a Bruselas” para su cobro, se revisaban en un porcentaje que podría oscilar entre 5%/10% siendo generoso. Había una opción entre veinte de que revisásemos un expediente. Pero ahora, desde este año ha entrado en funcionamiento la exigencia de la Comisión Europea (y de sus servicios de control, que de tontos no tienen nada) de que se revise el 100% de los expedientes cofinanciados. TODOS los expedientes cofinanciados se van a someter a un control a posteriori COMPLETO antes de solicitar el pago a Bruselas.

Y ver todo implica descubrir “cositas” como veremos de forma sucinta al final de este artículo. Pero también supone disponer de recursos para cumplir con esa exigencia. Por eso el personal de la unidad en la que participo para controlar el fondo FEDER se duplicó a finales de 2019. Para evitar uno de los “famosos” cuellos de botella. Se duplicó con personal interino, porque esa es otra de las particularidades de los fondos europeos, que el personal funcionario de carrera huye de ellos por su complejidad y exigencias formales y personal (porque el cierre suele destrozar los permisos navideños, por ejemplo). Y eso no va a cambiar por mucho complemento retributivo variable que fije el borrador de Real Decreto Ley…

Además de personal, se necesitan instrumentos de control adicional (conflictos de intereses, operaciones societarias, operaciones entre empresas vinculadas, comprobaciones de mantenimiento de inversiones, etc), que en nuestro caso parecen al alcance de la mano al fin con la adquisición por el CIXTEC de una base de datos de información empresarial.

Más control en este nivel es bueno siempre, pero más cuando conozcan las consecuencias del nivel 3 de control.

– El nivel 3: Las auditorías “a posteriori” de la Intervención General

Como es algo que me tocó asumir entre 2011 y 2014, sólo diré que mejor un 100% revisado antes, que un pequeño número de expedientes revisados por este nivel de control.

Quizás se puede entender mejor con un ejemplo práctico de cómo funciona la estadística: Si el nivel 2 detecta 100 euros irregulares, son 100 euros que no cobramos de Europa y que puede (o no) dar lugar a un expediente de reintegro. Por el contrario, si los mismos 100 euros se detectan en un control de auditoría de la Intervención General, el macabro juego de la “extrapolación” en estadística puede suponer que no cobremos 1.000.000 de euros. Ahí lo dejo.

Además, este nivel revisa un porcentaje de expedientes muy pequeño, por lo que centra todos sus recursos (que siguen siendo pocos 10 años despues de estar por allí incluso con la colaboración de empresas auditoras) en un análisis pormenorizado que “SIEMPRE descubre algo más”. Además, su realización años después del cobro de las ayudas tiene efectos muy contundentes en las épocas de crisis en determinados sectores (compromisos de mantenimiento de empleo e ivnersiones, sectores con crisis específicas, etc).

– Los niveles 4 y 5: Los OCEX autonómicos y estatales. Otros entes. La Comisión y el Tribunal de Cuentas Europeo.

Los organismos europeos son aquí los que pueden generar “miedo” sin matices. Todo ello sin perjuicio de los controles de los OCEX propios (Consello de Contas de Galicia, Tribunal de Cuentas estatal) cuya incidencia en el ámbito del control de fondos europeos suele ser reducida y de la importancia que la AIREF y la OIRESCON puede tener la actualidad, más la primera que parece consolidada en sus funciones y visibilidad, que la segunda que está en un proceso de… “algo”.

Habiendo pasado 4 años de la tramitación de una convocatoria de ayudas o de la ejecución de un contrato cofinanciado el nivel de control 5 puede suponer un agujero en las cuentas de una Comunidad Autónoma como cualquier crisis de financiación que se le aproxime.

Sobran ejemplos como los criterios de adjudicación irregulares, los modificados de contrato que tardamos una década en “transponer” correctamente, las bajas temerarias de quita y pón, etc. Pero sus recientes controles se centran en aspectos más especializados de acuerdo con el actual Marco de financiacón 2014/2020: obtención de resultados, medidas de coste-eficiencia, medidas de garantía de lucha contra el fraude,… Y eso por estos lares aún cuesta. Y mucho.

Pero además, las consecuencias de irregularidades detectadas en este nivel costará mucha financiación. Porque no es lo mismo detectar irregularidades en el nivel 2 y asumir que algunos expedientes deben financiarse con el presupuesto propio, que recibir una visita de la Comisión a golpe de septiembre y que te digan que antes de diciembre te vna a restar de tu presupuesto 10 o 20 millones de euros porque han detectado criterios de adjudicación no válidos en 2 expedientes de contratación. Y así funcionan.

Analizados los niveles, veamos con un sucinto análisis práctico, y en mi condición de elemento integrante del nivel 1 (aunque sea en adscripción provisional posterior a cese, o quizás por eso) aprovecharé que el IGAPE publicó esté miércoles la relación de ayudas concedidas en el segundo semestre de 2019 (https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20201126/AnuncioO92-161120-0001_es.html), para hacer un pequeño simulacro de análisis “de superficie”. Es muy importante este organismo porque se trata de uno de los órganos que a priori en Galicia tendrán funciones relevantes en la gestión de los Fondos Next Generation EU y análogos, como ya lo es del FEDER.

Supongo que como siempre es necesario advertir que mi análisis no prejuzga la legalidad de las actuaciones ni supone ninguna revelación de información que no esté disponible para cualquiera “en internet” (datos empresariales, datos personales, etc). Simplemente puede/debería servir como aviso para navegantes interesados en la obtención (regular o no) de ayudas financiadas con fondos europeos. Y no debería verse como una crítica o desprecio del trabajo de otras personas en las AAPP, porque cada uno tenemos nuestras funciones y a mi me corresponde ver dónde puede fallar el sistema, sin consideraciones personales.

Dicho lo anterior, una sencilla conversión del archivo publicado y un breve análisis de la información publicada, deja los siguientes extremos relevantes para un control de nivel 2 sobre una población de 1.188 beneficiarios (981 beneficiarios únicos) que se han repartido casi 29 millones de euros en subvenciones para un total de gasto subvencionable de casi 78 millones:

a) Análisis por cuantía de subvención concedida:

a.1. Los 22 primeros beneficiarios por importe se han repartido subvenciones de 6 cifras para un total de casi 4 millones de euros, siendo la subvención media de más de 175.000 euros

a.2. Otros 724 beneficiarios han recibido ayudas de 5 cifras para un total de algo más de 22 millones de euros, siendo la subvención media de más de 30.000 euros

a.3. Los más de 400 beneficiarios restantes han recibido ayudas de 4 y 3 cifras, siendo la subvención media aprox. 4.800 euros.

Surgen algunas preguntas interesantes en relación al importe de ayuda y su porcentaje sobre el gasto asumido:

Primera.- ¿Son los primeros de la lista las empresas que han recibido un mayor importe de ayudas del IGAPE? No, porque hay beneficiarios que acumulan varias ayudas del subgrupo a.2 y superan en gran medida el importe de 175.000 euros

Segunda.- ¿Es más importante la cuantía o el porcentaje? Pues en muchas ocasiones el segundo dato, porque garantiza la viabilidad de la inversión en mayor medida. Sólo una de las líneas de ayuda garantiza el 100% de la inversión. Y la que garantiza el 90% de la inversión es íntegra para las Cámaras de Comercio.

Tercero.- ¿Es eficiente conceder ayudas de menos de 2.000 e incluso menos de 1.000 euros? No. Y siento ser así de contundente, pero es imposible conseguir ningún objetivo con esos importes. Igual que no llegan el dinero para todos. Implica falta de planificación y de determinación clara del “publico objetivo y de sus necesidades”.

b) Análisis por destinatario de las ayudas y número de ayudas percibidades:

b.1. ¿Quiénes son los primeros destinatarios que reciben 6 cifras? Son varias categorías diferentes:

  • Los cluster de sectores priroritarios de Galicia (madera, automoción, alimentación, etc) lo cual incide en la posible concurrencia con ayudas de cada una de las consejerías afectadas y el control o no de dicha concurrencia
  • Empresas de “renombre” (habituales en convocatorias de ayudas de diversa índole)
  • Supuestos extraños: Y en esta categoría tan interesante están empresas que sorprendentemente al “bucear” en sus propietarias/os…

1.- o resultan financiadas como emprendedores cuando ya poseen otra sociedad que se dedica(ba) a lo mismo,

2.- o cambian su propietarios después de obtener la subvención para pasar a pertenecer a personas que ya realizaban dicha actividad,

3.- o participan en entramados societarios a lo largo y ancho de Galicia para la misma actividad pero con otras sociedades, etc.

Y algunos no tienen vida en internet, lo cual es si cabe más «mosqueante» en proyectos de 6 cifras.

b.2) ¿Quiénes son los beneficiarios que más ayudas reciben?

También aquí tenemos varias áreas de interés. En primer lugar las Cámaras de Comercio de Coruña, Santiago, y la que agrupa a Vigo, Pontevedra y Vilagarcía se reparten más de 1,5 millones de euros (600.000 cada uno de las de Coruña y Vigo). No voy a incluir el volumen de enlaces a noticias sobre procesos judiciales, irregularidades, etc, que podríamos incluir. La historia de las Cámaras de Ourense y Lugo también es conocida. Ya en 2013 el Consello de Contas analizó su actividad en relación a los ejercicios 2010-2011. Pero todo las entidades y su «compliance» todo lo pueden revertir…

Otro sector con empresas que recibe varias ayudas y/o de importe relevante está vinculado a clusters (AMSL S.L.), universidades (Cinfo S.L.), formación de sindicatos y empresas (Femxa formación S.L.) y otras empresas que a pesar de su aparente pequeño tamaño reciben varias y/o cuantiosas ayudas (Galiwonders S.L., Viajes Fisterra S.L., Duacode S.L., Efimob S.L., por ejemplo). Muchas de ellas con ayudas ecumuladas por encima de los 100.000 euros por lo que los límites reales de ayuda no son, al menos no sólo, lo que diga una única convocatoria de ayudas.

En conclusión, se van a rebajar los requisitos y plazos en el nivel 1 para cobrar más y cobrar antes de Europa. Pero que nadie se equivoque, si ese nivel no trabaja bien, muy bien, el agujero que provocarán los cuatro nivel a posteriori se va a financiar durante años con un endeudamiento que antes o después sufrirá otra crisis brutal.

Y por eso los cuatro niveles restantes seguirán realizando su trabajo, que no debe ser el de meras comparsas, oficinas contables, ni semáforos en ámbar permanente, etc. O en eso confíamos algunos.

Notas sobre políticas públicas (XI): La desafección frente al garrote en el Empleo Público (y en el privado, si fuese posible

Hoy no toca derecho. O sí toca: derecho al trabajo con todo su significado actual, en plena pandemia.

Hace ya muchos años estaba viendo los fuegos de la festividad del Apóstol en Santiago y, mientras el espectáculo pirotécnico asombraba a muchas personas, alguna/s observábamos con sorpresa el increíble volumen de personas que cabían en los balcones del Pazo de Raxoi, sede del ayuntamiento. La nueva (misma) sociedad estamental. Eventos con representantes políticos sin medidas de seguridad sanitaria en plena pandemia, dietas de miles de euros al año por asistir a consejos de administración, etc

Esa realidad humorística de políticos y altos cargos de las distintas administraciones con sus familias y amistades íntimas por encima de una sociedad que mira el circo con estupor. Esa realidad que nos resultaba antes asumible, ajena o indiferente, incluso hilarante, ahora en plena pandemia está azuzando la desafección como una olla a presión.

Y me explico para el caso concreto de las Administraciones públicas con un poco menos de literatura. Hay dos fenómenos que me tienen desconcertado en las AAPP en los últimos meses:

1. La cantidad de puestos de LD que resultan desiertos y la cantidad de puestos de responsabilidad que se cubren con personas de perfiles «discutibles». Objetivamente discutibles, con datos. 

2. La distancia, insalvable cada vez más, dentro de las AAPP entre las personas ¿no políticas de profesión? que ocupan puestos directivos y sus compañeros/as

¿Será la pandemia? Entre otras causas o «instrumentos» la pandemia está provocando una absoluta desafección hacia la jerarquía en la AAPP. Más en concreto desafección frente al desprecio, frente al uso del garrote. 

¿Por qué se produce esta desafección? Porque normalmente es bueno recordar la diferencia del Derecho Romano entre «potestas» y «auctoritas» (mandar con hierro frente a mandar por capacidad y conocimientos superiores). Quizás es bueno analizar que cada vez llegamos antes (en edad) a puestos de responsabilidad, pero menos preparados en conocimientos y experiencia. Y falta también experiencia en la gestión de equipos, en la madurez en el trato personal, falta empatía (incluso rozando la aparente ps… en algunos casos). No saber tratar a las personas con respeto implica una consecuencia clara: se cierra la comunicación de abajo-arriba. Pero se produce un efecto aún más grave, la comunicación de arriba-abajo se convierte en un garrote.

Un compañero ya jubilado contaba alguna vez que hace años descubrió que cuanto más ascendía, menos gente le hablaba y menos sabía de lo que ocurría en sus unidades. Y decidió abrirse él, todos los días y lo máximo posible. Y ganó respeto y tributo de admiración en su jubilación, que ya sé que no importa (¿o sí?). Hoy es impensable, casi imposible. Y conviene recordar que la burbuja aísla, no protege.

Pero la desafección reinante, que afirmo sin datos estadísticos y que sería anecdótica sin la pandemia, se ha convertido en un mal peligrosísimo para nuestra sociedad en plena crisis de la Covid. Me explicaré. 

En los últimos meses en las AAPP (pero este análisis es aplicable al sector privado con matices) lo que está en juego y en riesgo es la salud. La salud personal y familiar. El riesgo en los empleos no suele transmitirse a las familias, pero este virus sí.

Por ello, las medidas no motivadas e incluso increíblemente injustificadas de los últimos meses, están haciendo un daño excesivo a la credibilidad en la cadena de mando. Ya desconfiábamos de la clase política, pero ahora lo hacemos de cualquier persona con un mínimo de jerarquía en nuestras organizaciones.

Negar la flexibilidad horaria, la conciliación, el teletrabajo, complicar la vida de las personas que trabajan en la AAPP, ha traspasado límites en estos meses que han cambiado los calificativos que vuelan hacia arriba con términos que no deberían ni siquiera plantearse. Pero hay miedo, pánico, y la respuesta no será como años atrás. Además, ya no hay café durante el cual «desahogarse». Y siendo lo público el objeto de estas notas… ¿qué pueden esperar las personas que trabajan en el sector privado cuando por idénticas necesidades lo que se juegan es el despido en un mercado laboral precario, más en tiempos de pandemia? ¿Quizás ahí se pueda entender mejor la necesidad de activar la confrontación empleo público/privado?

Y el riesgo para nuestra sociedad es claro. Las mayores crisis sociales de desconfianza y miedo han aupado históricamente a las dictaduras más perversas. El mal es indeseable pero es seguro. Y muchos, con el miedo, buscan (y buscarán) la seguridad del discurso más radical.

Y por eso, adaptando unas palabras que en otro contexto he escuchado a Eugenio Moliní (@EugenioMolini), sobre las cenizas que queden en la AAPP deberían sobrevivir personas dispuestas a construir algo mejor. Una AAPP en cenizas que además ha perdido el afecto de sus empleados/as fruto de esta época de falta de respeto frente al trabajo hecho durante una pandemia brutal.

Porque lo público debiera ser (¿y será?) siempre garantía del respeto en las relaciones laborales y palanca de mejora de las condiciones en el sector privado.

Y concluyo ya con un recordatorio para las personas que abusan del garrote: cuidado con el «retroceso» de la fuerza empleada. Es pura física.