Empezando de arriba y hacia abajo en el nivel jerárquico, los órganos de control no son lugares para vivir cómodo.
Y en los órganos de control se incluyen quienes deben estar. Esa «milonga» con todos los respetos de los #FondosEuropeos que han montado desde hace años del control de «primer nivel» de los órganos gestores de expedientes de las AAPP es una falacia. Lo fue en el MFP 2007-2013 y así salió, y lo es en los fondos #NGEU. Sólo busca reducir el control y diluir la responsabilidad (igual que el «compliance», por poner un ejemplo).
En esta semana en la que han coincidido las 2 asociaciones (que muchas veces parecen sólo pugnar por el control de las retribuciones) de esa máquina de hacer campañas publicitarias que es la #AEAT, no puedo menos que recordar a las personas que integran los órganos de control que somos, o parte del problema, o parte de la solución. Estas asociaciones han publicado en la misma semana sendos comunicados relacionados con la #corrupción, la #contrataciónPública, en lo que parece desde fuera una simple pugna por ocupar los titulares.
El más completo, que no diría el más acertado, lo ha publicado la Asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), para que acto seguido la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, con un documento más sencillo incida en la misma línea: falta personal, falta coordinación, falta información de calidad…
No estoy muy de acuerdo, para variar. Pero también reconozco que soy poco de asociaciones en la Administración, que defienden «sus» intereses, por supuesto. En relación al documento de las 25 medidas de Gestha (enlace a la noticia en prensa), parece obviar que mucho de lo propuesto como novedoso ya existe y no se aplica. Como en la ejecución de los contratos, que no se vigila aunque la LCSP ya obligaba «desde siempre».
Por concretar, en primer lugar «Más madera» en materia de personal no parece ser la solución, ni aunque nos encontremos con un escenario de jubilaciones generalizadas (lo cual habla de la planificación en materia de personal). Quizás sí una mayor eficacia de los recursos personales que existen. Pero incrementar el número sin más, con procesos excesivos unos años, y desierto después ya sabemos lo que supone.
Además, en una AAPP que está en fase de digitalización «aún» y en la que lo primero es conseguir que los recursos que tiene sean eficientes, tampoco multiplicar bases de datos de información es útil, y menos cuando no se han empleado ni interconectado las ya existentes. En este punto, por cierto, proponer nuevas bases de #datos cuando las recientes han fracasado en su implantación (CoFFEE, Minerva,…) precisamente por la pelea de quién debe gobernar el dato… resulta al menos irónico. Y ahí las asociaciones firmantes de esos documentos tendrían ¿quizás? bastante que decir.
Otra cosa es el USO que estamos haciendo de las bases de información que ya tenemos en nuestro trabajo diario. No me digan que no hay responsabilidad en quienes no las emplean para detectar según qué corruptelas. Aunque tampoco negaremos que tienen aún más responsabilidad quienes se plantean limitar el uso de esa información a las unidades de control para evitar «posibles daños» (¿a quién?), discutiendo la rentabilidad de su uso o incluso qué personal y en qué casos pueden usarse. Por cierto, demostrando en el siglo XXI una nueva versión de lo inútil que resultar querer «poner puertas al campo», del dato en esta ocasión.
El reciente informe del Consello de Contas de Galicia sobre las denuncias presentadas por la ciudadanía analiza la información disponible en distintas bases de datos de las empresas presentadas a licitaciones para comprobar si hay una sospecha de colusión y recomendar las medidas a adoptar por las AAPP afectadas. Así de claro y así de «normal» en lo que podría ser el trabajo diario en una administración
Ahora espero la respuesta de los que dicen «es que eso no lo puedo hacer con los miles de expedientes que hago cada semana» (nunca son miles, nunca suele ser quien se queja quien hace el trabajo). Para ellos siempre tengo la misma respuesta, más allá de la consultoría en IA que avanza incluso más que la realidad en las AAPP: todos no hace falta que los mires, pero una muestra en la que incluyas riesgos y sospechas, suele ser suficiente.
Es por ello que quizás en un país donde se crean 15 ó 50 empresas en un «piso sin actividad» para poder trocear contratos, salvar los límites de la LCSP, emitir facturas sin contenido,… quizás en ese país tengamos medidas mucho más urgentes que crear nuevos organismos de control que no conseguimos dotar de personal porque puede que mucha gente quiera vivir cómoda y se le permita, o porque quizás quien los planificó consideró «prudente» dotarlos de poca capacidad o recursos para que no pudiesen hacer su trabajo (quizás, quizás, quizás… dice la canción). Otros gobiernos de variado color e ideología simplemente los extinguen y se «terminó la rabia».
El reciente informe de la Cámara de Comptos de Navarra sobre la Oficina anticorrupción que lleva 2 años sin poder cubrir por encima del 40% de sus plazas puede no ser una isla en ese océano: https://camaradecomptos.navarra.es/sites/default/files/assets/files/informes/InformeComptos2516_fdo.pdf).
Conviene recordar que en #Galicia el Parlamento se ha negado a que se controlen sus cuentas por el Consello de Contas de Galicia, que tampoco es que parezca una cuestión menor en cuanto a #integridad y #transparencia. Quizás también sea bueno recordar que muchos de los órganos e instituciones creados con la presión de las Instituciones Europeas (porque en su ausencia seríamos un país diferente, seguro), se debaten durante su existencia entre la publicación de estadísticas edulcoradas y congresos de «cariños y carantoñas».
Aquí, en España, dejamos las operaciones de calado a las FFCCSSEE, la UCO y demás unidades especializadas en los suyo, que normalmente sobreviven en investigaciones durante años sin el apoyo de personal de las AAPP de control, quién sabe por qué.
Por eso, conviene recordad o reclamar que los órganos de control, repito, no son lugares para vivir placenteramente si se hace un trabajo «digno». Internamente, todas las personas que trabajamos en las AAPP sabemos cuáles son los puestos donde durar demasiado sólo se consigue ¿cediendo un poquito?
Somos los órganos encargados de vigilar la legalidad de las contrataciones, la valoración de la suficiencia de los informes técnicos en las mesas de contratación, la concesión de ayudas,… Pero también somos los encargados de decir que no a productividades o gratificaciones no justificadas, a prebendas poco justificables, a sistemas de gestión obsoletos, o en ocasiones simplemente debemos indicar qué camino permite hacer un trámite y cuál, a pesar de ser rápido, es una auténtica barbaridad. El interés general no está en la velocidad, por cierto.
Y eso no es cómodo, no puede ser cómodo, y nos puede dejar fuera de ciertos privilegios o de los sillones más cómodos en consejos de administración o en congresos y otras fiestas varias.
Pero no somos consultores/as de la Administración, aunque en algunos casos conviven ambas facetas en un Jekyll_Mr.Hyde bastante discutible. Y no somos órganos de mera contabilidad ni estadísticos del día a día de las AAPP sin hacer mucho daño.
Somos órganos de control, un control que es real o no es nada. Y un control que lleva años pareciéndose bastante a la NADA. Y no, no es por falta de normativa adecuada o por falta de recursos personales o materiales. Casi siempre es por falta de voluntad o por comodidad.
(Para mi) «Es lo que hay».